ISO 45001, Estrategia con Liderazgo

 

Después de muchos años trabajando como consultor en diferentes gremios económicos, he podido evidenciar una serie de problemas comunes a la mayoría de las organizaciones, que si bien manifiestan un interés por ser competitivas frente al mercado cada vez más globalizado, no logran una gestión adecuada de los riesgos ocupacionales, exponiendo su patrimonio y el esfuerzo de su equipo de trabajo a pérdidas que por lo general ni el más pesimista analista podría presagiar.

El deseo de los empresarios por contar con empresas que administren de manera vanguardista sus riesgos y amenazas de manera adecuada, contrastan con los modelos erróneos de liderazgo empleados por la Alta Dirección, lo cual a la postre significa pobres resultados y una organización cada vez con más resistencia al cambio de los modelos empresariales y mentales empleados, y una frustración general frente a la implementación y mantenimiento del Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo.

La norma ISO 45001, como sus hermanas de la serie 9000 y 14000, son más que benevolentes en los lineamientos y estándares que debe tener toda organización en cuenta para poder encaminar de manera proactiva y positiva el liderazgo en la gestión de los riesgos ocupacionales. Es así como en los numerales introductorios del documento (Numeral 0.3 Factores de éxito), la norma enuncia como factores determinantes el liderazgo, el cual debe apoyar y promover un cambio cultural en la organización que apoye los resultados previstos del sistema de gestión de la SST.

En el numeral 5.1 “Liderazgo y compromiso”, la norma define los requisitos que deben demostrar que la alta dirección se encuentra comprometida de lleno con la planeación, ejecución, verificación y mejora continua del sistema de gestión de la SST de la organización, este numeral tantas veces conocido por el más alto nivel de la empresa, resulta ser la primera piedra en el zapato en la concepción y diseño de un sistema fuerte y coherente que facilite en cierta forma el logro de los objetivos establecidos, ya que por lo general el primer paso en falso de la alta dirección es designar a un responsable de los roles relativos a la definición de la planeación del sistema, desentendiéndose de su papel vital en la definición de la estrategia organizacional que va a permitir la adaptación a la situación real de la empresa.