Las nuevas normas de sistemas de gestión

 

Hace poco más de tres décadas la organización internacional de normalización (ISO por sus siglas en inglés) publicó la primera de una serie de normas de sistemas de aseguramiento de la calidad (hoy normas de sistemas de gestión) que serían la base para la universalización de aspectos relacionados a calidad, medioambiente, seguridad en sus diferentes perspectivas (de las personas, de la inocuidad de los alimentos, de la información, etc.).

Se consideran normas de tercera generación, ya que son aplicables a cualquier organización (pública, privada; con o sin ánimo de lucro), cuando hasta entonces la mayoría de las normas estaban orientadas a fijar requisitos de productos y servicios. 

Una mirada retrospectiva permite ver cómo en relativamente poco tiempo el mundo fue aplicando de forma paulatina las buenas prácticas de gestión establecidas en estas normas, los mercados se han familiarizado con sus directrices, y el público en general ha comprendido y utilizado los conceptos en ámbitos y contextos muy diversos (sector público y privado; multinacionales y pymes; empresas manufactureras y de servicios ).

En los últimos años, en un esfuerzo por facilitar la integración y hacer más eficiente la implementación de estas normas a lo largo de las organizaciones, ISO definió lo que se llama anexo SL, que establece una estructura de alto nivel equivalente para sistemas de gestión.

A modo de ejemplo se citan el establecimiento del contexto organizacional, las partes interesadas y sus requisitos, los riesgos y oportunidades, aspectos relativos al liderazgo, procesos de apoyo, evaluación, análisis y mejora. Esta estructura de alto nivel de las normas permite integrar conceptos, hacer más eficiente el uso de herramientas comunes (análisis de riesgos, auditorías, investigación de problemas, revisiones del sistemas, etc.), sin perjuicio que cada sistema mantiene el foco en la disciplina correspondiente (calidad y el cliente, aspectos medioambientales, inocuidad de los alimentos, seguridad y salud en el trabajo).

A la familia de normas de sistemas de gestión se agrega otro documento (norma UNIT-ISO 19011 ) sobre directrices para la auditoría de sistemas de gestión, que fue revisada este año e incluye, entre otros cambios, el enfoque basado en riesgos para la planificación y ejecución de auditorías.

Este trabajo de integración promovido por ISO, viene acompañado de los esfuerzos locales llevados a cabo por los organismos nacionales de normalización, a través de la adopción de las normas internacionales, la traducción oficial de los contenidos y la divulgación y comunicación dentro de las regiones y países, lo que resulta en un aumento en la comprensión y uso de las mismas.

Como consecuencia queda disponible al público un conjunto de normas funcionales, integradas y coherentes, beneficiosas para las empresas, por su claridad de conceptos y facilidad de integración; útiles para los mercados, porque facilitan el entendimiento entre partes interesadas y apunta a las comunicaciones eficaces entre todos los actores; asimismo útiles para los usuarios en general, por su uniformidad y sencillez. 

Finalmente, como parte de los procesos de seguimiento y mejora de las normas, tanto a nivel nacional como internacional, los organismos de normalización determinan en qué extensión las normas de sistemas de gestión se utilizan, por ejemplo a través de encuestas de certificaciones, relevamiento de información de mercados, etc.; y deciden los caminos a seguir para ofrecer estándares que permanentemente sirvan a que las cosas funcionen, garantizando la calidad, la seguridad y la eficiencia.